Vilagarcía, situada al fondo de la ría de Arousa,
puede presumir de tener unas playas de aguas tranquilas y no demasiado
frías, para lo que es habitual en las rías gallegas.
El principal arenal del municipio, distinguido año tras año
con la Bandera Azul de la UE, es el de A Concha-Compostela. Durante
los meses de verano acuden diariamente a este arenal no solo vecinos
del municipio, sino gentes de otros municipios del interior, atraídas
por sus óptimos servicios y las buenas comunicaciones. De
hecho, fue la gran afluencia de santiagueses la que bautizó
al arenal con el nombre de Compostela. La playa de A Concha-Compostela
está situada entre los cascos urbanos de Vilagarcía
y Carril. Su longitud es de casi dos kilómetros. La zona
más próxima al casco urbano de Vilagarcía,
en la que se encuentra un pinar, un mirador y un pequeño
jardín, se conoce con el nombre de A Concha por la forma
que adapta la línea de playa, mientras que su parte central
y norte, en la que se encuentra el balneario y un jardín,
recibe el nombre de A Compostela. Paralelo a la playa, discurre
un paseo marítimo que enlaza los núcleos de Vilagarcía
y Carril.
El
arenal dispone ininterrumpidamente desde el año 1997 de
la Bandera Azul de la UE, que premia la calidad medioambiental
y los servicios de las playas comunitarias. La playa de A Concha-Compostela
cuenta con varias duchas repartidas en distintos puntos, papeleras,
servicios públicos, fuentes, kioscos y bares. La limpieza
del arenal se efectúa diariamente utilizando maquinaria
especializada y la calidad de sus aguas se verifica periódicamente
mediante análisis realizados por la Consellería
de Sanidade. Durante el verano, socorristas titulados ejercen
funciones de salvamento y vigilancia.
La playa de A Concha-Compostela es un arenal eminentemente urbano,
en el que se suelen celebrar durante el verano actividades de
animación sociocultural. Cuenta con dos zonas de juegos
infantiles, una de ellas en el propio arenal y la otra en el jardín
de A Compostela. Dispone de plazas de estacionamiento en la avenida
Rosalía de Castro, que discurre paralela a la playa, y
delante del antiguo apeadero de Renfe en Carril. También
cuenta con numerosos bares y restaurantes en sus inmediaciones.
La playa recibe durante el verano a un elevadísimo número
de visitantes. Cada día, entre 5.000 y 6.000 personas se
acercan a ella, cifra que se incrementa los fines de semana. Pero
el arenal también se puede disfrutar en invierno, recorriendo
el paseo marítimo o descansando en sus tranquilos jardines.
Aunque esta es la playa más visitada de todo el municipio,
no es la única. Así, los vecinos de Bamio, Carril
y Vilaxoán cuentan con sus propios arenales, pequeñas
playas que disponen de los servicios fundamentales y que son también
aprovechadas para el marisqueo.