El
Carnaval, fiesta de hondas raíces en el mundo católico,
ofrece por unas horas la oportunidad de transgredir el orden social
y divertirse sin cortapisas, transformando a la mujer adulta en
bailarina tropical, al hombre en colegiala, a la chica en gángster
o al chico en troglodita. A pesar de que cada año son más
habituales los disfraces muy trabajados, no hace falta más
que ropa vieja o prestada y algo de imaginación para participar
en la fiesta, convirtiéndose en un choqueiro. Al lado de
estos disfraces improvisados, participan en los desfiles grupos
de elaborados atuendos y coreografías, que invierten meses
en prepararse para la fiesta.
Vilagarcía es una de las ciudades de la comarca que viven
el Carnaval más intensamente. Además del concurso
de disfraces, con premios en varias categorías, se celebra
otro de comparsas. Éstas se distinguen por sus letrillas,
en las que, con mucho humor, se hace un repaso de los hechos más
destacados del último año.
Los
Carnavales (o Entroido, como se conoce esta fiesta en gallego),
comienzan en Vilagarcía el sábado de Carnaval y
concluyen 7 días después, el sábado de Piñata.
El domingo de Carnaval tiene lugar el festival de comparsas y
el martes siguiente el de disfraces, con premios en categoría
individual, por parejas y por grupos. Muchos establecimientos
del municipio cierran sus puertas esta tarde para poder participar
de la fiesta. Otro acto destacado es el popular Entierro de la
Sardina, que tiene lugar el Miércoles de Ceniza; se trata
de la parodia de un cortejo fúnebre, en el que vecinos
de Vilaxoán acompañan a la difunta sardina hasta
Vilagarcía, donde rezan las pertinentes oraciones antes
de que la comitiva fúnebre la conduzca a su eterna morada,
en Vilaxoán. Pero las fiestas se prolongan habitualmente
y al margen del programa unos días más, hasta que
el sábado de Piñata se guardan los disfraces, las
máscaras y el espíritu festivo y vacilón...
hasta el año siguiente.