
Se
trata de dos construcciones del siglo XVII, situadas frente al pazo
de Vista Alegre, con el que se comunican por medio de un pasadizo.
En el convento destacan los escudos arzobispales de Domingo de Andrade,
que nació en el pazo de enfrente y promovió la construcción
del convento y su habitación por monjas agustinas, la misma
orden que todavía hoy continúa al cuidado del edificio.