Vilagarcía
ofrece numerosos atractivos que el viajero no debe perderse. En
unos casos es preciso descubrirlos personalmente, pero en otros
vale la pena recurrir a la iniciativa municipal, comarcal o privada.
La oferta varía y se renueva cada año, por lo que
es aconsejable visitar la oficina de turismo, a fin de conocer
las últimas propuestas.
Para tomar un primer contacto con Vilagarcía,
nada mejor que dejarse perder por sus calles. Pero también
cabe la posibilidad de hacerlo a vista casi de pájaro,
subiéndose, para ello, a alguno de sus miradores; o siguiendo
alguna de las rutas establecidas (de los vinos, de los pazos,
de senderismo...) o incluso desde el mar, abordo de alguno de
los catamaranes que surcan la ría, especialmente en verano.