Al
caer la tarde, tras un día de calor, vilagarcianos y visitantes
se preparan para disfrutar del fresco de la noche. En verano,
la ceremonia se repite todos los días: el primer momento
es para “los vinos”, para más tarde pasar a
los pubs y terminar, si nuestras obligaciones lo permiten, en
algún bar de copas. Vilagarcía ofrece un ambiente
animado y diversificado, pero sin masificaciones. Una única
recomendación para los turistas: ¡non olviden la
chaqueta!
En invierno, la animación se concentra en las noches
de los viernes y ,sobre todo, de los sábados, aunque cualquier
día de la semana encontrará un pub abierto donde
prolongar la fiesta hasta una hora razonable.