Es el centro de la vida social de Vilagarcía y la zona
de vinos y terrazas más antigua. Fue una de las primeras
calles peatonales del municipio y esto facilitó la instalación
de bares y cafeterías. El ambiente es tranquilo, con abundancia
de parejas y matrimonios con niños. Merece la pena fijarse
en el pavimento, en el que se intercalan cada pocos metros mosaicos
firmados por artistas de la comarca.